Editorial 16/05/2019

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A Rafael Nahuel lo mataron por la espalda
lo fusilaron mientras escapaba del asedio de Prefectura
la bala que acabó con la vida del joven mapuche
la disparó un integrante del grupo Albatros
dos días antes las fuerzas de seguridad
habían desalojado a la comunidad originaria
que reclama esas tierras ancestrales en el Lago Mascardi
ese mismo día enterraban los restos de Santiago Maldonado
que había estado desaparecido durante mas de sententa días
luego de otra cacería de Gendarmería en tierras usurpadas por Benetton
más de un año después la justicia se acerca a ser justa
pero los muertos no resucitan
la verdad no impacta como el arsenal de mentiras
de la operación político mediática
que se puso en marcha sobre el cadáver de Nahuel
sobre las reivindicaciones históricas del pueblo mapuche
Bullrich le dió estatuto de verdad a los dichos de sus agentes
y justifico su violenta mano dura institucionalizada
los diarios titularon sobre la amenaza de una guerrilla indígena
los operadores judiciales procesaron a los compañeros de Rafita
pero no hubo enfrentamiento armado
no había RAM
lo que si existió es el encubrimiento de otra represión fatal
lo que si existió es la estrategia de crear un enemigo interno
lo que si existió es la complicidad del periodismo obediente
hoy esos mismos periodistas callan
hoy esos mismo agentes están procesados
hoy Bullrich, Nocetti, Weretilneck
gozan de sus privilegios republicanos
pero sabemos, conocemos, y desobedecemos
los mismos crímenes
las mismas ordenes
los mismos discursos
la misma violencia estatal desatada hace siglos
al servicio de los terratenientes usurpadores
contra las comunidades originarias de América