Editorial: «La voz que todo cambia»

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Esa voz era más que sonido
era un cuerpo vibrando en el aire
salía del viejo combinado
y nada podía permanecer inmune
hasta las plantas, las sillas, la luz
se transformaban cuando la escuchaban
cambiaban los vinilos pero la magia era imperturbable
esa mujer era La Mecha
así la llamaban
o a veces La Negra
y en las tapas duras que guardaban sus canciones
era Mercedes Sosa
oírla era un pasaje hipnótico
para ese niño la música era puro misterio
y esa cantora pintaba paisajes en mi corazón
cuando preguntaba por ella
mi padre se enderezaba y hablaba con pasión y dolor
de sus orígenes calchaquís y zafreros
de su compromiso político con el pueblo y la revolución
de su hermana cordillerana la Violeta Parra
de como no la querían los milicos y los fachos
de como la persiguieron hasta el exilio forzado
de su regreso con gloria al escenario democrático
de esas penas propias que ocultaba bajo el poncho
y el mito se hacía enorme como la distancia que abrían sus abrazos
la banda sonora de la infancia tiene a la Negra como protagonista
después recuperé su influjo cósmico
oyéndola junto a tantos artistas
todos querían que su magia los rozara
y ella tan generosa y experimentadora
tramaba las músicas en el telar de su alma
tan subversiva y sensible
cantó por que tenía qué decir
porque la historia la empujaba
porque el compromiso la llevaba en el alazán del destino
Todo cambia
lo que permanece es el poder de ese cuerpo sonoro
que transforma todo lo que toca