Editorial: «Lo que sobra y lo que falta»

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Subversión de Ber Stinco

Nos sobran artilugios retóricos

nos faltan

pétalos de orquídea

y un submarino

de las fuerzas armadas.

Nos sobran gestores turísticos literarios

nos falta subir el umbral del miedo.

Nos sobran fundaciones

que enjabonan activos

con el verso del arte y la cultura.

Nos sobran posteos,

selfies, cínicos, abogados,

camioneros, desocupados,

telemarketers,

coaching ontológicos.

Sobran.

Nos sobran

hinchas de Boca

Con sus camisetitas,

con sus cantitos,

con su unitarismo de provincia.

Liberales

con recibo de suelto;

monotributistas,

gorilotributistas.

Sobran intelectuales,

que se definen,

como intelectuales,

esos,

sobran todos.

Emprendedores nos sobran,

especuladores sobran,

cambiadores de cheques sobran.

Sobran garcas,

usureros

Sobran chetos bailando cumbia.

Y sobran negros chetos,

como los BMW, Nordelta,

como Miami.

sobran menemistas

Que no saben

Que son

menemistas.

Los periodistas sobran.

sobran

en TN.

Sobran fenómenos discursivos

que dejan siempre las cosas

en el esquema

de la superestructura.

Sobran malos lectores,

los frívolos sobran,

los posmodernos.

Faltan histrionicos rostros,

como el de Diego Armando,

puteando al Olímpico de Roma

como reinterpretación

de la comedia griega,

donde el coro,

en lugar de dialogar,

es interpelado por el héroe mitológico

de facultades sobrehumanas.

Las pirámides son sociales,

como las peras

y sobran,

porque en la argentina

todas las clases sociales

son marginales

y la más marginal

es la clase alta.

Faltan frases en guarany

en el argentino coloquial

y faltan remedios

que cubra el Pami.

Sobran boludos;

Boludos con tarjetas de crédito,

boludos con mujeres que les obedecen,

boludos que lavan el auto

los domingos a la tarde.

Sobran palabras

de la jerga

de administración de empresas,

de la jerga

Duran Barbista,

de la jerga

TED,

la herencia semántica

de la relativización,

de la desactivación,

del vaciamiento,

legado de fino espesor,

que repiten como mantra

esos manuales de autoayuda.

Y nos faltan pibes,

que no crean

que la doctrina peronista,

es un comic de Marvel.

Faltan espacios libres

para pensar

lo que no se debe.

Sobran eventitos.

Falta verdad,

pero la verdad,

en la posverdad

¿A quién le importa, la verdad?

Presos del lenguaje.

Falta hacernos el aguante.

Falta pensar como asumen

la lógica de acumulación de capital

los activistas duros