Editorial: «Nadie es inocente»

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Sociedades empobrecidas
Territorios envenenados
Gobiernos comprados
Policias barrabravas
la megamineria no solo contamina ríos y suelos
genera sistemas políticos perversos
intoxica la democracia
revienta los pactos sociales
impone su filosofía extractiva
sacar, expoliar, quitar, explotar
robar, vender, comprar, cotizar
dinamitando la montaña
reventando la dignidad de los pueblos
Jáchal, Famatina, Andalgalá, Esquel, Mendoza
empresas sin nación habitadas por multimillonarios
corporaciones sin corazón con músculos financieros
leones dolarizados liberados en las selvas tercermundistas
predadores del alma de la tierra
con su poder letal cazan moscas ambiciosas
funcionarios, periodistas, jueces, empresarios, científicos
desprevenidos ciudadanos caen en sus garras
para eso se disfrazan de benefactores
ilusionistas del avance económico
convidan las migajas del festín caníbal
habilitadores de un progreso mezquino
¿que agua toman en los despachos de la Barrick?
¿con que agua se ceba los mates Suarez?
¿con que agua se limpian los gendarmes la sangre vertida?
dejarán ruinas cuando levanten su feria de mentiras
entre los escombros sociales
sobre la naturaleza mutilada
quedarán los restos de esos pueblos ancestrales
con sus aguas cianurizadas
con sus cerros destripados
con sus huertas envenenadas
con sus vidas maldecidas
Divididos por la felicidad del dinero
hermanos rehenes de una guerra silenciosa y fatal
en las grandes urbes artificiales
y en los páramos lejanos de la cordillera
nadie es inocente
porque la lucha es ahora