Editorial: «No es fobia»

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En el posmoderno globo de la corrección política

las palabras marcan destinos

los crímenes contra travestis y otras disidencias sexuales

suelen rotularse como actos de fobia

como si los violentos discriminadores

padecieron algún tipo de enfermedad

un miedo desproporcionado al otre

que genera pánico y resulta en una agresión

¿no es esa una manera de alivianar la responsabilidad del victimario?

El término fobia ampara y justifica

dota a quién la tiene del papel de una pobre persona que sufre

así se puede patologizar el odio hacia otres diferentes

¿Acaso no son adultos con acceso a información y experiencias diversas?

¿o es que se puede tener miedo a una persona trans como si fuera una araña

y el pánico entre risitas nerviosas induce a pisotearla?

Uno es responsable de sus miedos.

El miedo no te da inmunidad ni impunidad.

Los que mutilan, castigan, condenan a sus pares por su identidad

no son esencialmente víctimas de una patología

no es que sus cerebros estrechos padezcan alguna extorsión química o neuronal

son sujetos que actúan de una manera cruel, discriminatoria y selectiva

contra otros, contra otras,

obedecen mandatos culturales crueles

reproducen violencias injustificables

pero tienen la capacidad de discernir

y tienen que ser juzgados por sus actos

Hoy comienza el juicio por el asesinato de Azul

una travesti violentada por su condición diversa

un caso que evidencia el odio patriarcal

y la vulnerabilidad del colectivo trans

no son fóbicos

no son intolerantes

son machos asesinos