«Algo huele mal en Argentina»

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en medio de una pandemia
que enferma y mata
con cifras que asustarían a cualquiera
que no estuviera anestesiado
con profesionales de la salud extenuados
poniendo el cuerpo en cada hospital
con más incertidumbres que certezas
que iremos construyendo desde la experiencia
con vacunas que llegan en cuentagotas
porque algunos acaparan y otros especulan
asistimos a un debate social bizarro
por momentos parece que debatimos sobre gastronomía
sobre el derecho inalienable a comerse una pizza
o de circular en la trasnoche de una ciudad infectada
o de compartir vasos y besos entre multitudes
entonces la discusión cae sobre una libertad
instalada con un sesgo clasista
ideas de realización modeladas por el mercado
donde uno es libre en tanto pueda consumir lo que se le antoja
libertad para comprar armas
para amasar fortunas clandestinas
para financiar un viaje a Miami
¿y la igualdad?
de oportunidades
de derechos
de accesos
¿Y la fraternidad?
De personas sin distinción de billetera, género o domicilio
el neoliberalismo es mucho más que un plan económico
es la devastación de lo social en aras del individualismo
vamos a permitir que destruyan el sentido de la libertad
en el altar de la competencia humana
vamos a dejar que la discusión colectiva quedé en manos de terroristas
que dinamitan los consensos para activar las grietas
y pescar incautos en el mar de la confusión
vamos a sentarnos a ver como colapsan vidas
como si esa fuera la normalidad tan sagrada
la que condena a la pobreza a millones de personas
la que abandona toda solidaridad en manos de la meritocracia
la que ya no huele lo que está podrido
la que ya no siente el gusto rancio de la indolencia
afuera hay una guerra
y no es la humanidad contra un virus
sino la de unos individuos que pretenden que sus deseos
son más importantes que nuestras vidas
Algo huele mal en Argentina
en medio de una pandemia
que enferma y mata
con cifras que asustarían a cualquiera
que no estuviera anestesiado
con profesionales de la salud extenuados
poniendo el cuerpo en cada hospital
con más incertidumbres que certezas
que iremos construyendo desde la experiencia
con vacunas que llegan en cuentagotas
porque algunos acaparan y otros especulan
asistimos a un debate social bizarro
por momentos parece que debatimos sobre gastronomía
sobre el derecho inalienable a comerse una pizza
o de circular en la trasnoche de una ciudad infectada
o de compartir vasos y besos entre multitudes
entonces la discusión cae sobre una libertad
instalada con un sesgo clasista
ideas de realización modeladas por el mercado
donde uno es libre en tanto pueda consumir lo que se le antoja
libertad para comprar armas
para amasar fortunas clandestinas
para financiar un viaje a Miami
¿y la igualdad?
de oportunidades
de derechos
de accesos
¿Y la fraternidad?
De personas sin distinción de billetera, género o domicilio
el neoliberalismo es mucho más que un plan económico
es la devastación de lo social en aras del individualismo
vamos a permitir que devasten el sentido de la libertad
en el altar de la competencia humana
vamos a dejar que la discusión colectiva quedé en manos de terroristas
que dinamitan los consensos para activar las grietas
y pescar incautos en el mar de la confusión
vamos a sentarnos a ver como colapsan vidas
como si esa fuera la normalidad tan sagrada
la que condena a la pobreza a millones de personas
la que abandona toda solidaridad en manos de la meritocracia
la que ya no huele lo que está podrido
la que ya no siente el gusto rancio de la indolencia
afuera hay una guerra
y no es la humanidad contra un virus
sino la de unos individuos que pretenden que sus deseos
son más importantes que nuestras vidas