Cada metro cuadrado de esas miles de hectáreas

quema
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Cada metro cuadrado de esas miles de hectáreas
que ardieron en pocos días
son ecosistemas diversos.
Cada bichito, cada yuyo, cada árbol, cada piedra, cada animal, cada ser,
vive, tiene historia y es colectiva.
Nadie sobrevive sólo.
Lo que se quema es la casa.
Las sierras, los humedales, las yungas, las selvas arden
o se desmontan con topadoras o con venenos químicos.
Cada tragedia ambiental llega tarde o temprano a afectarnos
pero cada impacto sobre la vida
es presentado como un hecho aislado
pero la trama siniestra que enlaza cada ecocidio
tiene un mismo signo
la avaricia del capital
la estupidez humana
la complicidad política
la hipocresía mediática
unidas en cóctel agresivo
que desconoce la historia
que no le importa el futuro
porque lo suyo es atesorar y consumir
en un presente continuo
pero la acumulación de acciones contra natura
ya no sostienen ni la sensación de inmunidad que da el dinero
la resistencia a este destino apocalíptico
debe reinventarse
ya no es suficiente el alerta si nadie está dispuesta a escuchar
la acción directa, crítica y creativa
debe inventar nuevos modos de habitar la tierra
contrareloj, contra el individualismo, contra el dominio del capital
la conciencia echa raíces
la imaginación abona la tierra
la comunidad riega la esperanza
y la madre tierra reverdecerá