«Ciudades»

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¿Y si en realidad ya estábamos encerrados?

Si los muros, calles, alambrados, peajes

ya nos estaban marcando los límites

la ciudad con su cartografía de clases

la ciudad con sus guardias pretorianos

la ciudad con sus reglas absurdas

¿Y si eramos rehenes de una ficciòn de libertad?

Fascinados por quienes secuestraron destinos

enamorados del aliento suicida del progreso

maravillados por el acto sagrado de consumir

¿Y si estàbamos presos en fortalezas disimuladas?

Declarando la guerra a la naturaleza

ocupando el espacio en una batalla constante

abriendo y cerrando el mapa según el capricho del poder

Si pudiéramos por un momento escapar de esa trama

de esa fábula que encandila a los que migran

de esa pelìcula montada sobre la ciudad mercantilizada

no veríamos que la idea de libertad estuvo siempre atada al negocio

vender, comprar, pagar, endeudarse, consumir, trabajar

apretados, apilados, superpuestos, ensimismados, cosificados

¿esa es la libertad que añoramos?

¿esa es la libertad que defendemos?

La ciudad nos cria para devorarnos

la ciudad nos borra para igualarnos

la ciudad nos seduce para reproducirse

Tal vez este virus invisible

viene a traernos una advertencia urgente

las ciudades no son sustentables

las ciudades no son posibles

las ciudades son nuestras cárceles