¿Cómo no temblar?

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Querido amigo, pensante y curioso. Ayer Salsipuedes, nuestro pueblo, se movió y me conmovió. El momento , fue un temblor, recuerdo el texto de Derrida «Como no Temblar» . En el, en resumida, lo que dice es que siempre hay un otro, hasta cuando creemos que no podemos sostenerlo en nuestro propio temblor, siempre hay un otro .Claro que es una interpretación o entendimiento mío. Ese temblor se debió a una mujer, pobre, campesina, fuerte, inteligente y sensible. Agustina y su desalojo y la chancha preñada.. Podría ser un lindo título para un cuento. Lástima que no lo es. Esto pasaba, un desalojo más, una lluvia más y una mujer más. El abuso de la credulidad, el abuso físico que habla de un cuerpo manipulado y agredido, físicamente, socialmente y culturalmente, ese abuso sucedió en la mañana de ayer con Agustina y con nosotros. Hasta los y las que no querían escuchar el temblor no pudieron evitar sentirlo. Hoy sabemos que Agustina estuvo con poca gente que pueda acompañar sin banderas políticas, que los egos fueron más fuerte que la sensibilidad por el otro . Agustina hoy está durmiendo junto a su hija en el vivero municipal, sus animales están repartidos en lugares precarios, esos lugares que ella no construyó con sus manos y su amor a la Pacha, su tierra, su vida. Es su primera noche en una no en casa . Agustina es de alguna manera el niño del emperador desnudo, aquel que delata la mentira desde la inocencia. Nos delata en nuestros miedos, en las cobardías y en el abandono…Nos deja a la intemperie y nos nos queda más que ver o tratar por lo menos de observar por debajo de nuestras vendas. Estamos solos de gobernantes solidarios, sensibles y sobre todo que no se hayan traicionado. Estamos solos y llueve, otra lluvia más y otro desalojo. Recuerdo que la última vez que estuve en Bs As, cuando estaba volviendo llovía, ese día se desalojaban a mujeres de la villa 31. Antes, las lluvias del Guernica y también las interminables lluvias del Sur. Cuando asesinaron a Santiago Maldonado llovía. Se ve que las lluvias lloran los desalojos, nos lloran ..También pienso que después de las lluvias, todo reverdece y tal vez como se dice en el Asambleon, que es la Asamblea de todas las orgas de sierras chicas : Reverdecerá la Rebeldía. Tal vez sea así; tal vez la lluvia es sólo una puesta en escena de la vida. Me parece que es fuerte lo que sucede, esto nos interpela como comunidad y como seres . Sabíamos que había un desalojo, que era así ;tal vez no sabíamos como nos movería o como nos encontraría ese movimiento. Nos encontró bastantes separados. Unos pocos ponían el cuerpo y unos muchos se lamentaban y comenzaban a creer. Tal vez está mujer, nos muestre otras formas de ver , de sentir. De ver y sentir esos territorios que forman nuestra geografía humana, sensible, cultural , social y políticamente comunitaria . Un temblar que nos comunique con el otro temblor y que su onda expansiva nos potencie en pasiones alegres. Por que lo que sucedió fue una pasión triste.. Que la lluvia nos deje vernos y ver.

Carta de María Furnari