Editorial 06/02/2019

La alegría es un derecho de nacimiento
La risa es un medicamento seguro y accesible
La felicidad es un bien colectivo
La cultura es una sonrisa que nos asocia
frente a las amarguras sistemáticas
frente a los paranoia mediatizada
frente a la competencia consumista
frente al escepticismo conformista
el pueblo, el barrio, los grupos se juntan
comparten y festejan estar vivos
y la alegría se expande como una alergia comunitaria
otro mundo es posible
dicen quienes conversan
hacen música
hacen arte
hacen comidas
hacen obras
hacen conocimiento
es la subversión de lo establecido
es la respuesta a lo impuesto
es la réplica a lo negado
históricamente el carnaval fue la inversión al orden dominante
durante esas jornadas la libertad y la fiesta permitían conjurar la opresión
fluían las auténticas expresiones sociales
florecían las sensibilidades humanas
carnavalear es revolucionarnos
pero esas prácticas no deben quedar encerradas en los almanaques
deben propagarse como la hierba
echando raíces en todo terreno
perforando los tiempos de la rutina
bailar y luchar
festejar y concientizar
sentir y conocer
deben integrarse y contagiarse
para que la fiesta no sea un simulacro
y la realidad se convierta en un carnaval constante

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