En cada choque morimos un poco más

oscar-gonzalez
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Un señor feudal
a bordo de un auto de alta gama
un feudo político
conducido por señores adictos al poder
un poder judicial
en manos de un clan de notables doble apellido
una provincia
que a toda velocidad
va hacia un suicidio cívico
de un lado y del otro
de la supuesta grieta
los caminos son los mismos
hijos y entenados
de la oligarquía mediterránea
ejecutan sus maniobras delictivas
con la suave brisa de la impunidad
acá nadie va en cana
porque la red de complicidades
esta basada en un pacto de caballeros
sentados frente a una mesa de dinero
donde se reparten las cuotas del poder
y se silencian las culpas más jodidas
los peones se sacrifican día a día
pero las figuras privilegiadas nunca
El poder político del cordobesismo
ha gozado de tanta inmunidad durante tantos años
que el comportamiento de González parece normal
a los ojos de quienes conducen la provincia desde 1974.
Navarro, Menéndez, Angeloz, Mestre, De La Sota y Schiaretti
la old school de la rancia clase dominante
que ha hecho de este lugar
antes rebelde y solidario
un páramo de conformismo
donde la demanda de seguridad y orden
figuran al tope de la agenda mediática
donde la la defensa irrestricta de la propiedad privada
es una obligación del Estado igual
o incluso superior al derecho a la vida.
La igualdad económica ya no es un fin en sí mismo
y la prosperidad general se presenta como derivado probable
del libre accionar de los agentes económicos individuales.
Acá solo se respeta
el orden de los privilegiados
y el privilegio del mercado.
Al auto lo pagamos entre todos
al conductor homicida
lo elegimos con votos
él decide la ruta
y la velocidad.
En cada choque
morimos un poco más
y los que se salvan son siempre los mismos.